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5 consejos que necesitas leer para ser constante en tu entrenamiento

Empezar a entrenar es fácil, lo difícil es mantenerlo


Efectivamente, cuando empezamos a entrenar todo es motivación, alegría, "yo puedo", "empiezo mañana", compramos ropa, miramos información y... nos tiramos a la piscina.



Y esto está genial. De hecho, siempre digo que el primer paso es el arranque. Pero para crear el hábito se requiere un poquito más que un arranque de bestia; se requiere organización, autoconfianza, autoestima, sacrificio y constancia.




  • Organización

Los seres humanos necesitamos hábitos, por eso nos cuesta tanto empezar cositas nuevas, por mucho que nos apetezca.

Para ello, siempre recomiendo que de vez en cuando te sientes a planificar cómo vas

a introducir el ejercicio en tu vida diaria.

Olvídate de solo entrenar 3 veces a la semana. No funciona así. Tu cuerpo está diseñado para moverse. Dale el gusto. Es tu cerebro el que es reticente a esa nueva rutina que le quieres meter, pero tu sistema esquelético, muscular y hormonal te piden a gritos que te muevas.

En otros artículos te hablo de lo importante que es ejercitarse, por lo que no entraré en detalles ahora.


Qué debes tener en cuenta para organizarte:

  1. Qué días vas a entrenar

  2. Qué actividades vas a realizar los días que no entrenes (salir a caminar, correr suave, patinar con tus hijos/amigas, jugar a volley con amigos, realizar una excursión familiar el fin de semana... todo lo que se te ocurra).

  3. Qué ejercicios vas a realizar en tus entrenamientos, series, repeticiones...

  4. Qué ropa y materiales vas a necesitar para ello.


  • Autoconfianza


Recuérdate a ti misma que sí puedes. Que lo importante no es lo que no puedes hacer, sino lo que sí.

Si tu objetivo son 5k y ahora estás corriendo 1k, alégrate de haber corrido ese 1k. Y sigue la pauta 1: organízate en tiempo y actividades para poder llegar a ese objetivo e, incluso, superarlo con otro.

La autoconfianza no viene de regalo, la tenemos que construir día a día, al igual que deconstruir esas imposiciones sociales de que "pa qué corres si solo corres X km...?".

En serio, al entrenar se trata de centrarse en la dosis mínima efectiva, es decir, aquella dosis que supera mínimamente lo que haces de forma cómoda y que va a crear una adaptación que te acercará a tu objetivo.

Y ten en cuenta que cada persona tiene un cuerpo, mente y recorrido particular que hace que todos reaccionemos y nos adaptemos de forma diferente al movimiento. Eres única, compárate con tu yo de ayer... no con la vecina hoy.


  • Autoestima

Y ésta está íntimamente relacionada con la anterior. Quiérete hasta el punto de respetar tu tempo, de cuidar lo que puedes hacer y no forzarte a ir más allá de ello.

Paso a paso llegarás a tu objetivo si lo haces de forma adaptada y progresiva.



Si por ansias te pasas de dura, quizá tendrás que parar más de lo que te gustaría para recuperarte, derribando así todo el esfuerzo para combatir la pereza, crear el hábito y haber construido las adaptaciones físicas que hayas conseguido hasta el momento.


Por lo que: cuídate, escucha tu cuerpo y respeta tu ritmo.


  • Sacrificio

Quieres salir a correr el sábado por la mañana, pero tus amigos te han propuesto una cena+fiesta la noche anterior.

Quieres entrenar el domingo después del partido de tenis de tu peque, pero unas compis te han ofrecido hacer el vermouth.

Te habías propuesto escalar el viernes por la tarde, pero justo surge un imprevisto que requiere tu atención.


Llámalo como quieres. Para mí son excusas. La palabra sacrificio no tiene porqué tener connotaciones negativas. Todo depende de cómo te tomes tus decisiones.



Si quieres algo, tienes que ir a por ello. Si te ganan las excusas es porque ni lo deseas tanto o no eres consciente aún no lo importante que es para ti los beneficios que ello puede aportarte.


Sacrificio implica que si algo es importante para ti, tendrás que cambiar ciertas conductas para conseguirlo. Sean las que sean.


No lo hagas de forma abrupta. Date tiempo, hazlo de forma progresiva, con cariño... pero hazlo.



Ve buscando nuevos grupos sociales que coincidan con tus nuevos objetivos.

Infórmate de nuevas actividades que te acerquen al punto al que quieres llegar.

Rodéate de gente que te apoye, alejándote de aquellos que te frenan de la forma que sea.


Pide ayuda a entrenadores si es lo que necesitas.


Pero toma acción. Pasa de ser del grupo de personas que se quejan al grupo de personas que reaccionan.


Tu vida y tu felicidad dependen de ti. Tú eres quien toma las decisiones. Conócete y adapta los cambios a tu forma de ser, necesidades y disponibilidad.


  • Constancia

La reina del pack. Sin constancia no se crea el hábito y, sin el hábito, no llegas a tu objetivo ni a la de tres.


Y constancia sin autoestima, organización, autoconfianza y sacrificio no va a ningún lado.




Por lo que te pido que te leas este artículo tantas veces como sea necesario y empieces a escribir, organizarte, replantearte tu día a día y autoproponerte cambios que te acerquen a tu nueva yo.



Cuéntame, ¿en qué aspecto te he ayudado a reflexionar a través de este artículo? ¿cuál será el primer paso que vayas a dar para tener una vida más activa y saludable?



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